Facultad de

Ciencias Sociales

“Más que reconciliarnos, debemos conversar y aceptar que podemos tener grandes diferencias”

*Afirma doctora Manuela Badilla, investigadora postdoctoral del Proyecto Anillo SOC180007.

Cuando Manuela Badilla vio el llamado a concurso que hacía la Universidad de Valparaíso para participar en el Proyecto Anillo SOC 180007 “Cultura política y postdictadura: memorias del pasado, luchas del presente y desafíos del futuro”, supo que tenía que postular, ya que la afinidad de temas era precisa. Su objetivo era claro: continuar desarrollando la investigación que había escogido para doctorarse, y estar en un espacio desde el cual contribuir.

Actualmente, la psicóloga por la Universidad de Chile, máster y doctora en Sociología por The New School for Social Research (Estados Unidos), es investigadora postdoctoral del Proyecto Anillo y desde la segunda quincena de abril está ejecutando el Proyecto Fondecyt Postdoctoral “Movimiento monumental. Negociación, creación y disputas por la memoria colectiva en el espacio público en Chile constituyente”, patrocinado por la doctora Daniela Jara, directora de la Escuela de Sociología de la UV.

Respecto de este proyecto, explica Manuela Badilla que “a través del concepto de memoria colectiva y su anclaje en el espacio, se propine estudiar los usos e intervenciones de los monumentos (estatuas, bustos y esculturas) que han reactivado aspectos controversiales de la historia de Chile. Períodos como la colonización española, la formación del Estado Nación y la ocupación de la Araucanía han reemergido con fuerza en el espacio público físico y virtual, develando una demanda por la participación en la construcción de una memoria que refleje las diferentes identidades políticas que componen Chile”.

Sobre sus líneas de investigación, señala Manuela Badilla que “tanto la investigación del máster y del doctorado, como el trabajo que yo venía haciendo como investigadora y en mi trabajo profesional en Chile, tenía que ver con memoria histórica en este país. Específicamente una de las cosas que trabajé en el proyecto de doctorado tiene que ver con cómo la generación de la postdictadura ‒es decir, jóvenes que nacieron después del fin del período dictatorial‒ se relacionaba con ese pasado que parecía ser complejo, difícil”.

Explica: “Como parte del trabajo de campo, tuve la posibilidad y el lujo de entrevistar a sesenta jóvenes de esta generación, más doce entrevistas con especialistas de políticas de la memoria en Chile, y parte de los resultados del proyecto tiene que ver con entender la relación con el pasado como una relación muy presente y muy política, en el que la memoria ‒o el ejercicio de recordar o de participar por ejemplo de conmemoraciones de diferente índole‒ significaba para esos jóvenes que entrevisté una herramienta política, una forma no sólo de participar en la comunidad política, sino que de poner en la esfera pública ciertas demandas importantes y contemporáneas: demandas por una vivienda más digna, por un mejor barrio, por menos desigualdad, menos machismo, entre otras”.

Dada su línea de trabajo, insertarse en el Proyecto Anillo fue natural: “Lo que propuse como investigación para el postdoctorado fue la continuación de uno de los capítulos finales de mi tesis, uno de mis capítulos favoritos, que tiene que ver con la misma pregunta de la tesis, pero no cualquier tipo de joven de la generación de la postdictadura, sino jóvenes que habitan la periferia territorial y socioeconómica de la ciudad de Santiago: cómo ellos experimentaban la relación con el pasado y con esta herramienta política que era la conmemoración. Ahí entonces me encuentro con una relación quizás un poco más profunda, o más aguda, que está mucho más presente”.

Reconciliación/reconocimiento

Respecto de si la investigación desarrollada en el marco del Anillo SOC180007 va a contribuir a la reconciliación histórica pendiente en Chile con la memoria reciente, la doctora Manuela Badilla señala: “Creo que esa es una de las preguntas importantes del Proyecto Anillo, y yo la verdad es que la idea de reconciliación creo que quizás nos lleva hacia una reflexión equivocada, en el sentido de que no sé si lo que necesita Chile es una reconciliación, no sé si eso es posible. Creo que más que reconciliar deberíamos conversar y discernir, y aceptar que somos distintos y que podemos tener grandes diferencias. Y eso no sé si uno lo puede traducir como un ideal de reconciliación”.

Destaca Manuela Badilla que “se ha escrito harto de ese tema; investigadores del Proyecto Anillo tienen una importante línea de trabajo y de publicaciones al respecto. Para mi trabajo, yo más bien veo la importancia de la memoria no para la reconciliación, sino que, por ejemplo, para la expresión y circulación de demandas que son fundamentales para el funcionamiento de una sociedad en el presente. (…) No sé si alguna vez una sociedad puede llegar a eso; más bien es como una consideración real de las diferencias. Reconocimiento creo que es más bien la palabra”.

Coyuntura excepcional

Respecto de si el momento histórico que coincidió con el trabajo del Proyecto Anillo, que incluyó el Estallido Social de 2019, tuvo implicancia en su investigación, Manuela Badilla afirma que “sí, una implicancia gigantesca. Yo creo que fui bastante afortunada, porque obviamente esta idea de trabajar en la investigación del doctorado en un momento que yo no me imaginaba que iba a venir ‒que fue un momento de activación social muy profunda, a lo largo de todo Chile, además‒ no estaba en mis planes, pero significó una oportunidad impresionante de poder seguir investigando y de poder ir viendo que muchas de las reflexiones que estaban previamente ahí aparecían en el espacio público”.

Detalla sobre lo anterior: “Parte importante de las demandas del movimiento social, o incluso de la identidad de este movimiento social reciente, tiene que ver con hacerse cargo del pasado de la dictadura: acabar con la Constitución de Pinochet, el resurgimiento de situaciones de extrema violencia, de abuso de los Derechos Humanos nuevamente, pero también de la defensa de los Derechos Humanos, toda una movilización que está muy conectada con el movimiento de la defensa de los Derechos Humanos de los 80 en Chile”.

Trabajar, dice la doctora Badilla, en este marco de movilización “fue súper bonito, intenso, para una como investigadora. Hacer trabajo de investigación en ese contexto supone desafíos y preguntas bien importantes: ¿hasta qué punto quiero investigar?, ¿cuál es la distancia entre los sujetos de investigación y uno, en un momento en que uno también está interesada y participando? Entonces se borra un poco esa línea que suele estar más nítida. Creo que el Proyecto Anillo, sin querer, me abrió esas puertas a algo que yo no me había imaginado que iba a ser de esa manera”.

Investigación interdisciplinaria

Respecto de la incorporación de la doctora Manuela Badilla a la Facultad de Ciencias Sociales, el decano Juan Sandoval expresa su satisfacción, indicando que corresponde “a una nueva expresión de la consolidación de una línea de investigación interdisciplinaria que varios académicas y académicos vienen desarrollando hace algunos años, en los cuales se cruzan estudios sobre memoria social, Derechos Humanos, nuevas formas de activismo social y cambios en la cultura política de nuestra democracia”.

Añade que “lo anterior queda refrendado en su rápida articulación con proyectos relevantes de académicas de la Facultad, como Daniela Jara, Ximena Faúndez y María Angélica Cruz. En ese contexto, es muy valioso el aporte que puede hacer la doctora Badilla a esta línea de investigación y a sus articulaciones con el desarrollo de la docencia y la vinculación con el medio de nuestra facultad".

Por su parte, la directora de la Escuela de Sociología, Daniela Jara, destaca que “como académica de esta escuela patrociné su postdoctorado porque estoy convencida del potencial del trabajo de Manuela: tanto su rigor teórico y metodológico como el horizonte de sus preguntas me parece que son un aporte al campo de la memoria, los movimientos sociales y los Derechos Humanos. He colaborado con Manuela en distintos proyectos sobre justicia transicional, memoria histórica y sobre las contra-narrativas del 18 de octubre, y siempre ha sido una experiencia intelectual y humanamente gratificante”.

19 de abril, 2021.

Director de Psicología UV participó en seminario cabildo sobre salud mental y nueva Constitución

*El objetivo del encuentro fue elaborar propuestas en esa materia para el proceso constituyente.

El 27 de marzo se realizó, de manera remota, el Primer Seminario Cabildo “Salud mental y bienestar para un nuevo Chile”, actividad organizada por SaviaSalud y el programa radial “Activa-Mente” de UCV radio, cuyo propósito fue promover junto a actores regionales y nacionales un espacio que favorezca la producción de propuestas y conocimiento en el ámbito de salud mental, de cara al proceso constituyente que vive nuestro país.

Esta instancia, que fue la primera de tres espacios de similares características que se desarrollarán durante el año, reunió a especialistas del mundo académico y disciplinar, quienes a través de distintas ponencias analizaron el estado de la situación de salud mental y bienestar en Chile con el fin de crear propuestas de políticas públicas con miras a la redacción de la nueva Constitución, las que serán incorporadas a la plataforma de recolección de datos a través del sitio web www.saludmental2021.cl.

Entre los expositores destacó la presencia de Juan Ignacio Latorre, psicólogo y senador de la República, y Marcos Barraza, psicólogo y exministro de estado. Representando a la Universidad de Valparaíso participó el director de la Escuela de Psicología, Gonzalo Lira, con la presentación "Salud mental y bienestar psicosocial infanto juvenil: problemáticas y desafíos para una nueva etapa constituyente”. Tras su presentación, Lira indicó que “espero haber contribuido a dar una imagen global de lo que ocurre con la situación de nuestra salud mental, y esperamos que esta nueva reflexión constituyente contribuya a poder abordar esta temática”.

“De esta jornada esperamos extraer y construir, entre todos y todas, una efectiva y sólida propuesta para el país y en especial para los constituyentes elegidos, con el fin de lograr la promoción y puesta en relevancia de la crítica situación de la salud mental, como también participar activamente y de manera vinculante en la discusión constituyente sobre el derecho a la salud en su amplio espectro, y la garantía constitucional de acceso y de atención en salud mental”, comentó Salvador Arredondo, director de SaviaSalud.

El sitio web www.saludmental2021.cl está abierto al público general para que aporte con propuestas, ideas, publicaciones, y sobre todo participe completando el cuestionario para la posterior sistematización de los datos.

30 de marzo, 2021.

74 por ciento de estudiantes de educación superior con síntomas de depresión por estudiar en pandemia

*Encuesta realizada a más de mil estudiantes de distintas instituciones de todo Chile revela un preocupante panorama.

El 74 por ciento de los jóvenes que en la actualidad cursan una licenciatura o un programa técnico en alguna institución de educación superior en Chile presentan sintomatología depresiva “moderada a severa”, como resultado de estudiar en un contexto caracterizado por las cuarentenas y restricciones a la movilidad destinadas a prevenir el Covid-19.

Así lo revela un estudio realizado por la Escuela de Psicología de la Universidad de Valparaíso, que contó con el patrocinio y la aprobación del Comité de Ética del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (MIDAP), el cual se concretó mediante una encuesta en línea que se aplicó entre junio y julio del año pasado, dirigida a estudiantes de carreras de pregrado de todo el país.

Titulado “Efecto del confinamiento en el contexto de la pandemia por Covid-19 en la salud mental y recursos psicológicos de afrontamiento de estudiantes de educación superior”, su objetivo principal consistió en evaluar el impacto de los estresores familiares y académicos surgidos durante la emergencia sanitaria sobre la salud mental de estudiantes de educación superior que viven en situación de confinamiento.

Según explicó el psicólogo Javier Morán, doctor en Psicoterapia, docente de la UV e investigador principal del estudio, el trabajo da cuenta de algunos resultados descriptivos que forman parte de un estudio mayor (cuyas conclusiones serán dadas a conocer en las próximas semanas), con la finalidad de caracterizar esta muestra para el uso de la información por parte de autoridades académicas, profesionales, estudiantes y público general.

“Lo más relevante que deja en evidencia esa consulta es el impacto que la pandemia ha causado y causa en la salud mental. Efectivamente, llaman la atención los índices de sintomatología depresiva detectados a los estudiantes universitarios, que se sabía que eran mayores que en la población general, pero que ahora se han elevado aún más. Otro aspecto específico a considerar es que quienes se han visto más afectadas son las mujeres de sectores socioeconómicos más bajos”, acotó el doctor Morán.

La encuesta fue aplicada a mil dos estudiantes (71 por ciento de mujeres, 27 por ciento de hombres y dos por ciento no binarios), en su gran mayoría de entre 18 y 22 años y que viven en centros urbanos ubicados a lo largo de todo Chile. El 59 por ciento dijo pertenecer al nivel socioeconómico bajo, el 33 por ciento al medio y el siete por ciento al alto. De ellos, el 78 por ciento estudia en una institución estatal o pública y el 28 por ciento en una privada.

Rendimiento académico

En lo que respecta al ámbito estrictamente académico, la consulta precisa que el 96 por ciento de los jóvenes tuvo clases en línea durante la pandemia en 2020, a las que accedió a través de un computador (84,5 por ciento), un celular (63 por ciento) o una tablet (8,3 por ciento). Pero el 40 por ciento de ellos afirmó que la conexión de que dispuso fue deficiente o mala, transformándose este aspecto en un estresor importante que les impidió seguir sus obligaciones académicas con cierta tranquilidad.

De ese total, el 42 por ciento dijo a la vez que esa modalidad los favoreció “en nada” o “casi nada”. Asimismo, un tercio reveló que las condiciones del espacio físico con que contaron para estudiar eran “malas” o “muy malas”.

Otro aspecto relacionado con el rendimiento académico de los estudiantes que quedó en evidencia corresponde a los problemas que identificaron como amenazas principales a la continuidad de sus estudios, como consecuencia de la situación sanitaria. En tal sentido, el 65 por ciento mencionó dificultades emocionales y un 35 por ciento económicas. No obstante, el 69 por ciento explicitó su temor ante el hecho de que, tarde o temprano, las dificultades económicas les impidan seguir estudiando.

No es de extrañar, por ello, que el 81 por ciento de los encuestados admitiera preocupación por no poder rendir bien académicamente en este contexto.

Aspectos relacionales

Pero los efectos de la pandemia no sólo afectaron a los estudiantes en el ámbito académico, sino también en el área relacional.

Pese a que la mayoría reconoció sentir un alto grado de satisfacción por la forma en que pudo compartir e interactuar en familia, un no despreciable 20 por ciento afirmó lo contrario.

Sin embargo, menos de la mitad de los estudiantes ‒de los cuales el 79 por ciento dijo vivir en el hogar familiar, junto a sus padres y hermanos‒ aseguró invertir “mucho” o “bastante” de su tiempo disponible en “establecer contacto con personas importantes” (profesores, familiares, pareja, compañeros y amigos), vía redes sociales o en forma presencial.

Y en cuanto a la calidad del apoyo que recibieron de parte de estas últimas, el 66 por ciento cuestionó especialmente el tipo de ayuda que recibió de parte de sus profesores. En lo específico, el 28 por ciento lo calificó de “bajo” o “muy bajo” y el 38 por ciento de “medio”. No así respecto del que profesaron sus familiares, parejas y amigos, cuyo respaldo definieron abrumadoramente como “muy alto” o “alto”. Peso a esto último, un tercio confesó, en paralelo, que en el contexto de la pandemia no les ha resultado particularmente satisfactoria la forma en cómo su familia expresa los afectos o responde a sus emociones de rabia, tristeza y amor, entre otras.

Salud mental

Los resultados de la encuesta de caracterización son especialmente significativos en lo relativo al impacto que la pandemia ha causado en la salud mental de los estudiantes de educación superior.

En tal sentido, el sondeo da cuenta de que el 62 por ciento de los estudiantes confesó que el estado de confinamiento al que se vieron sometidos durante el año pasado les produjo “malestar”, en gran medida derivado de la incertidumbre que a su vez les generó la posibilidad de que un familiar cercano se contagiara y enfermara de Covid-19. El 71 por ciento dijo que esto último le preocupa “mucho”, casi tres veces más que la opción de contraer ellos mismos la infección.

Frente a este panorama, el ocho por ciento de los consultados reconoció haber iniciado una psicoterapia y el 36 por ciento afirmó que cree necesitar una.

Asimismo, el 74 por ciento admitió alguna sintomatología depresiva “moderada a severa”, porcentaje que es transversal al género, rango etario y nivel socioeconómico de los estudiantes y que ellos relacionan de manera importante con cuadros de ansiedad caracterizados por una tensión constante y la sensación de “querer estallar”. Además, mencionaron padecer complicaciones como falta de energía, problemas para concentrarse y dificultades para dormir.

“Esto último es particularmente complejo, porque cuando hablamos de sintomatología depresiva moderada a severa implica la obligación de consultar a un especialista en salud metal”, explica el psicólogo Javier Morán.

Lo anterior guarda relación con otro fenómeno preocupante: el consumo de sustancias. Casi el diez por ciento de los estudiantes reconoció que durante la pandemia aumentó su consumo de tabaco, alcohol y drogas, y un cinco por ciento refirió al uso algún tipo de ansiolítico.

Esto no deja de ser relevante toda vez que un 60 por ciento de los jóvenes consultados admitió que bebía alcohol y un 25 por ciento que consumía drogas en forma habitual antes de la pandemia.

Como resultado de todo lo expuesto, apenas uno de cada tres jóvenes universitarios de nuestro país siente que ha sido capaz de extraer algo positivo (en cuanto a aprendizaje o crecimiento personal) de la situación que le ha tocado vivir debido a la emergencia sanitaria.

En el estudio impulsado por la Escuela de Psicología de la Universidad de Valparaíso también participaron la doctora Claudia Miranda (UNAB) y Raffaela Carvacho (PUC-MIDAP), en calidad de coinvestigadoras; Nina Immel (PUC) y Anika de Nordenflycht, Javiera Huerta, Yvana Labbé, Beatriz Mora, Yasnni Moya, Victor Pinilla, Victoria Placencia, Susana Prado, Ignacio Toro, Constanza Valdivia, todos ellos ayudantes de la UV.

Al equipo se sumó la doctora Virginia González, Investigadora de la Universidad UNED, quien colaboró directamente con la elaboración de la encuesta a partir de su trabajo de investigación en el marco del equipo de Intervención Psicosocial para el Envejecimiento y de la Universidad Francisco de Vitoria (España).

10 de marzo, 2021.

Destacada participación de investigadora UV en última edición de prestigiosa revista internacional

*Mahia Saracostti, de la Escuela de Trabajo Social, participó en nueve de los quince artículos publicados por la AIDEP-AIDAP.

Nueve fueron los artículos sobre compromiso escolar publicados en el último número de la prestigiosa Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación Psicológica de la AIDEP-AIDAP en los que participó la académica Mahia Saracostti, de la Escuela de Trabajo Social de la UV.

Dicha revista tiene por objetivo promover y desarrollar las áreas de investigación teórica, técnica y aplicada del diagnóstico psicológico y de la evaluación psicológica en sus diferentes concepciones técnicas y en diferentes áreas de aplicación, y su último número fue dedicado en exclusiva al tema educacional.

Al respecto, la investigadora manifestó que “es un gran logro para la Cátedra Unesco: Niñez, Juventud, Educación y Sociedad y nuestro equipo de investigadores e investigadoras que nueve de nuestras publicaciones hayan aparecido en esta edición temática de la Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación de AIDEP, en la que se dio a conocer el trabajo investigativo que realizamos tanto en Chile como en Colombia, España, Perú y Uruguay para promover la retención escolar, evitando la deserción a través del compromiso escolar. Participaron once universidades de diversos países”.

Según explicó la directora de la Cátedra Unesco, con estos trabajos se espera “generar conciencia sobre la importancia del compromiso escolar, que implica una activa participación del o la estudiante en las actividades académicas, curriculares o extracurriculares, que lo impulsan hacia el aprendizaje. Para ello es fundamental la participación activa de otros factores de contexto o relacionales entre los cuales están la familia, los profesores y los pares”.

La idea, enfatizó, es “prevenir temprana y oportunamente la deserción y el abandono escolar y promover la retención escolar en el sistema educativo. Creemos que mantener adherido y enganchado al estudiante con sus procesos de aprendizaje con su escuela y contexto educativo es clave”.

Otra de las académicas de la Escuela de Trabajo Social UV que también participó en una de las publicaciones de la revista es la profesora Sara Salum.

La investigación de la doctora Saracostti respecto al compromiso escolar la ha desarrollado desde el año 2016 a través de fondos de financiamiento provenientes de Corfo, Fondef y Fondecyt. Actualmente se encuentra ejecutando el proyecto Sistema Integrado de Evaluación, Seguimiento y Estrategias de Promoción de CE y FC (SIESE), que busca facilitar la retención y prevenir la deserción escolar.

13 de abril, 2021.

Osvaldo Corrales asume presidencia pro témpore del Consejo de Rectores de Valparaíso

*Este año corresponde a la UV dirigir el organismo que reúne a las universidades tradicionales de la región.

En una ceremonia desarrollada vía Zoom, este miércoles Osvaldo Corrales asumió la presidencia pro témpore del Consejo de Rectores de Valparaíso, CRUV. La máxima autoridad de la UV ocupará el cargo por un año, de acuerdo al sistema de presidencia rotativa del órgano regional.

En la ocasión, hizo entrega del cargo el anterior presidente, Darcy Fuenzalida, rector de la UTFSM. Estuvieron presentes Patricio Sanhueza y Claudio Elórtegui, rectores de la UPLA y la PUCV, respectivamente.

El cambio de mando se realizó al término de la sesión ordinaria del CRUV, la que consideró la presentación del balance 2020 del Consejo, así como la exposición de la propuesta de presupuesto 2021.

Junto con valorar y agradecer la gestión del presidente saliente, en un año tan difícil como fue el 2020, debido a las condiciones sanitarias dadas por la pandemia, los rectores dieron la bienvenida a Osvaldo Corrales, a quien correspondió asumir la presidencia el mismo año en que asume la rectoría de la UV.

Osvaldo Corrales inició su intervención como nuevo presidente del CRUV destacando y agradeciendo el trabajo del rector Darcy Fuenzalida, afirmando que “la vara ha quedado muy alta”. Luego, subrayó el importante aporte que representan las universidades para la Región, especialmente en el momento actual, como también para la postpandemia, cuando se requerirá de la colaboración de todos los organismos para la recuperación del país.

Afirmó asimismo Corrales que “el CRUV representa lo mejor de la tradición de la educación superior en Chile”, por cuanto expresa la diversidad de las instituciones que existen en el país, que han demostrado su capacidad para trabajar de manera integral tras objetivos comunes.

Finalmente, Osvaldo Corrales declaró su “compromiso en sacar adelante esta tarea que se me ha confiado como rector de la Universidad de Valparaíso”.

17 de marzo, 2021.

Investigadoras de cultura política, memoria y Derechos Humanos reflexionan sobre este 8M

*Académicas UV analizan esta conmemoración en contexto de pandemia, post Estallido y previo a la Convención Constituyente.

“En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían libertad, igualdad y fraternidad marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino” (Historia del Día Internacional de la Mujer, Naciones Unidas). En 2021, las mujeres del mundo continúan luchando por sus derechos, lucha que estos días enfrenta una pandemia y en Chile una manifestación social sin precedentes y la pronta elección de una Convención Constitucional.

En ese escenario, académicas e investigadoras pertenecientes al Proyecto Anillo SOC 180007 y al Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre Cultura Política, Memoria y Derechos Humanos reflexionan sobre el 8M 2021.

La doctora en Psicología Ximena Faúndez, directora del Proyecto Anillo SOC y directora del referido centro, cree que es fundamental valorar y reconocer el trabajo de las mujeres en todos los ámbitos de la vida. Indica: “El llamado Estallido Social iniciado por los/as estudiantes secundarios/as chilenos/as en octubre de 2019 generó una oportunidad para el re-conocimiento de la alteridad y en especial del/la otro/a subalterno/a oprimido/a. La protesta social masiva mostró, a quienes se negaban a ver, el gran descontento del pueblo con la ideología neoliberal heredada de la dictadura cívico militar y que nos ha conducido a la máxima precarización del Estado y de las políticas públicas en salud, educación y transporte, entre otras. En el Chile de postdictadura todo es materia de lucro y de afán de riqueza. Sin embargo, el pueblo se manifestó con fuerza exigiendo dignidad y justicia social para ‘todes’”.

Añade: “Entre las demandas del pueblo, y con la que más me identifico, se encuentra la demanda por mayor dignidad y derechos para las mujeres. La nueva Constitución Política es una oportunidad para que se instale una cultura política de reconocimiento a las mujeres. Necesitamos políticas públicas que reconozcan el trabajo doméstico no remunerado. Necesitamos políticas de cuidado que permitan distribuir de manera justa la responsabilidad del cuidado de hijos e hijas. Necesitamos políticas públicas de salud sexual y reproductiva. Necesitamos condiciones de vida dignas para las mujeres que optan por la maternidad. Necesitamos que las mujeres tengan más y mejores oportunidades de desarrollo. Necesitamos asegurar la presencia de mujeres/feministas en espacios de poder y en espacios de toma de decisiones que aseguren cambios culturales, políticos y sociales para dar mayor dignidad y derechos a las mujeres, sobre todo a quienes más sufren en el contexto de pandemia. Por eso hoy 8 de marzo de 2021 saludo a las mujeres chilenas e invito a ‘todes’ a abrir más espacios de poder para que las mujeres chilenas decidan y sean referentes para el camino que emprendan las mujeres de las nuevas generaciones”.

Elisabeth Simbürger

Elisabeth Simbürger, académica de la Escuela de Sociología UV, doctora en Sociología por la Universidad de Warwick (Reino Unido), analiza por su parte: “La memoria del 8M del año pasado está muy presente. Una semana antes del cierre de las universidades y colegios a raíz de la pandemia, la marcha del 8M 2020 fue el último encuentro masivo de millones de mujeres en todo Chile, exigiendo aborto libre, el fin de la violencia policial contra la mujer y el fin de los femicidios, maltratos y acosos sexuales, para nombrar algunas demandas. También aparecieron los primeros afiches sobre el Covid-19 en las marchas del 8M, como por ejemplo ‘No te mata el Covid, te mata el machismo’”.

Prosigue la académica: “Si bien el virus no distingue entre géneros y afecta a todos ‒ estando las personas con pocos ingresos y en pobreza triplemente en peligro por no poder recurrir a un buen servicio médico‒, hoy, tras un año de pandemia, se confirma el mensaje de las feministas a partir de la evidencia sobre el nuevo aumento de feminicidios y de violencia doméstica. El famoso lema de la pandemia ‘quédate en casa’ se transformó en una trampa mortal para muchas mujeres. Y no sólo hay más víctimas de violencia machista y violencia doméstica a nivel físico: las consecuencias de la pandemia se muestran para las mujeres también en un empeoramiento de su salud mental por la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidado a raíz de las cuarentenas, adicionalmente a las cargas laborales que tienen”.

Ketty Cazorla

Ketty Cazorla, académica de la Escuela de Trabajo Social, magíster en Salud Pública, continúa el análisis: “La manifestación del 8M 2020 fue multitudinaria, y tuvo un significativo diálogo con las consignas del previo estallido social sucedido el año 2019, siendo las mujeres actrices claves de este proceso de visibilización del malestar social que acumula los efectos de desigualdad que emergen de los casi 50 años de modelo neoliberal presentes en Chile sin interrupción alguna y que, tal como se demandó en la serie de movimientos sociales feministas, genera condiciones de discriminación especialmente en las mujeres y en las diversas dimensiones de su vida social”.

Señala Ketty Cazorla que los sucesos que han marcado la agenda de nuestro país en el último tiempo se acoplan al actual proceso constituyente: “Acá la principal consigna es resistir la tendencia a dejar ‘el asunto mujeres’ como un accesorio de la nueva Constitución y, por el contrario, relevar el derecho a la igualdad salarial y participación política, el reconocimiento al trabajo doméstico y de cuidados, del derecho a una vida sin violencia, entre otros”.

Sin embargo, destaca, no es justo remitirse a los sucesos nacionales recientes de manera exclusiva, ya que los movimientos sociales feministas han sido un continuo histórico. “En este sentido, las diversas corrientes feministas, incluyendo los ciberfeminsimos tan presentes en este modo de vida telemático y pandémico, consignan este 8M como una oportunidad para la continuidad del diálogo y la acción, fusión poderosa para una transformación que permita alejarse de imaginarios homogeneizados de la mujer, ya que lo homogéneo puede rápidamente arriesgarse a ser subsumido. Por el contrario, este y los próximos 8M pudieran ser una oportunidad para plantearnos nuevas preguntas y demandas que nos permitan seguir avanzando no sólo como mujeres en general, sino como mujeres en diversidad”.

Claudia Montero

Claudia Montero, académica del Instituto de Historia y Ciencias Sociales, doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile, expresa por su parte: “El 8 de Marzo es una fecha importante porque recuerda que vivimos en un sistema desigual, no sólo en términos económicos, sino que sobre todo en función de nuestras condiciones de género sexual. Y es una fecha que es importante conmemorar porque nos recuerda que, a pesar de todo lo ganado, no hemos superado ni estamos viviendo en situación de tranquilidad para una porción importante de la población”.

Prosigue: “En el momento actual, creo que además es importante porque estamos viviendo una etapa de cambio social, tanto a nivel global como a nivel particular. A la vez, la pandemia ha venido a mostrar aún más crudamente una serie de fenómenos que se han dado al interior de las familias, de las vidas de las personas y de los trabajos, donde mujeres y disidencias hemos resultado más perjudicadas”.

“Todo esto implica ‒sigue Claudia Montero‒ que tenemos que seguir mostrando la fuerza de la masividad de este reclamo, esta demanda que tenemos mujeres y disidencias en contra de un sistema patriarcal desigual. Aquí creo que hay que tener mucho, mucho cuidado, porque no nos podemos quedar en el slogan: necesitamos hacer un esfuerzo como movimiento y como personas individuales en conocer profundamente cuáles son las bases de esta demanda y de este reclamo que es histórico. Creo que la invitación es a no quedarse en los slogans, a no quedarse en los memes o en las viñetas para Instagram, sino ir más profundamente, para que ese cambio que estamos demandando sea real”.

Hillary Hiner

Hillary Hiner, historiadora feminista y doctora en Historia de la Universidad de Chile, hace el siguiente análisis: “Estamos en un contexto muy particular, no solamente por la pandemia, sino también por el estallido social y porque estamos ad portas de las elecciones para la Convención Constitucional, que va a ser la primera convención en el mundo que va a tener paridad de género. Hay muchísimas candidatas, un buen porcentaje de las cuales se declaran abiertamente feministas, tanto independientes como de partidos”.

“Creo que algo del 25 de octubre del 2020 todavía nos queda, que es esta sensación del ochenta por ciento, de haber arrasado, y eso nos lleva a tener la esperanza intacta este 8 de Marzo. Creo que estamos con miedo, con dudas sobre cómo es este futuro que se nos abre respecto a la Convención Constitucional, pero a la vez viendo que hay candidaturas feministas muy fuertes, que tienen bastantes posibilidades de entrar en ese espacio. Pienso que también con un movimiento que sigue fuerte, aunque quizá no tan visible en las calles como antes, debido a la pandemia”.

“Como historiadora reconozco que me fascina todo lo que está ocurriendo; me gusta mucho leer a mis compañeras, tanto académicas como activistas feministas, porque creo que estamos en un momento muy fecundo, en términos de ir pensando muchas temáticas feministas que han sido de larga data, pero que ahora, por lo menos en Chile, se está dando esta oportunidad para abordar el tema de forma bien importante y bien integral. Creo que eso es lo que nos ha aportado este tiempo pandémico”.

Alejandra Zúñiga

La abogada Alejandra Zúñiga, doctora en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, se aboca al tema constituyente, indicando: “Yo soy optimista en lo que puede ocurrir con una Constitución paritaria, para que se garantice el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres y el Estado promueva la realización efectiva y real de la igualdad de derechos, impulsando la eliminación de las desventajas históricas. Esto exige promover la igualdad de derechos y obligaciones entre mujeres y hombres dentro de la familia, en relación con las tareas domésticas y el cuidado de los hijos. La acción permanente del Estado debe instar a la modificación de los patrones socioculturales de conducta que mantienen estereotipos, prejuicios y prácticas basadas en la idea de inferioridad o superioridad de alguno de los sexos”.

Subraya que, a su juicio, “la nueva Constitución debiera asegurar derechos sexuales y reproductivos a todas las personas. El derecho a decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de los hijos, de vivir una sexualidad sana, sin riesgos para la salud y de tener la información, educación y medios para hacerlo. La Constitución debe garantizar que ninguna mujer sea puesta en peligro por causa de su embarazo o parto, así como que ninguna mujer sea objeto de prácticas como el embarazo forzado, la esterilización o el aborto forzado. Se debe garantizar la interrupción voluntaria del embarazo en las condiciones que disponga la ley. Finalmente, se debiera asegurar el derecho a una vida libre de violencia física, psicológica, moral y sexual, tanto en el ámbito público como privado. El Estado debiera adoptar las medidas necesarias para prevenir, eliminar y sancionar toda forma de violencia de género, en especial la ejercida contra las mujeres y niñas; idénticas medidas se debieran tomar contra la violencia, la esclavitud y la explotación sexual”.

María Angélica Cruz

María Angélica Cruz, doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, ante la consulta de si es optimista o pesimista en este 8M, responde: “Yo me posiciono desde una mezcla de esas dos proyecciones. Soy pesimista respecto de cómo la pandemia seguirá impactando más a las mujeres y las diferentes posiciones de género que no encajan en la masculinidad hegemónica, por lo que ya hemos visto: aumento de la violencia doméstica, mayor desempleo femenino, deserción escolar que dejará más niñes sin escolarización, mayor sobrecarga en el trabajo de los cuidados, problemas de salud mental que ya son más altos para las mujeres, entre muchas otras situaciones que han agravado la desigualdad de género en todo el mundo y también en Chile”.

Pero además, prosigue, “en nuestra sociedad, frente a la incertidumbre, la pandemia y la cesantía, hemos visto, al menos en los medios y redes sociales, la intensificación de discursos altamente odiosos y discriminadores hacia los extranjeres, hacia quienes se manifiestan, hacia las personas mapuches, hacia les jóvenes. Como la desigualdad de género es interseccional, afecta más a las mujeres y posiciones femeninas que viven dobles y triples violencias, donde se cruzan género, racialización, clase, edades, nacionalidades, entre otras”.

“Sin embargo, también soy optimista, porque en Chile, tras el Estallido, se han activado diferentes formas de activismo, trabajos colaborativos y compromisos ciudadanos empujados en gran parte por mujeres y disidencias sexuales, por ejemplo, las ollas comunes, los cabildos, las marchas, los conversatorios virtuales... Todo eso me llena de esperanzas con respecto al proceso constituyente que estamos viviendo. Tendremos la primera asamblea constituyente paritaria y tendremos una gran oportunidad para concretar parte de los cambios que por años el movimiento feminista ha venido empujando. Las investigadoras, profesoras y académicas feministas hemos sido parte de ese movimiento y yo estoy orgullosa de ello”.

Carla Cubillos

También se declara positiva Carla Cubillos, doctora en Trabajo por la Universidad Complutense de Madrid: “Soy bastante optimista, pese a que nos encontramos en un tiempo de inmensa incertidumbre ante el futuro, tanto por la pandemia como por el desarrollo exitoso de este proceso constituyente hace poco iniciado, que sin duda dependerá mucho de los resultados de las elecciones de abril. Quizá el único temor o sentimiento pesimista lo tengo respecto del día de la manifestación del 8M, pues me temo que habrá mayor represión policial, la cual en los últimos meses ha ido en ascenso, amparada en la total impunidad”.

Más en perspectiva hacia el futuro, añade: “Creo que la pandemia nos ha enseñado muchísimo y confío en que todo ello se incorpore al debate constituyente, junto con las demandas de justicia social y dignidad emanadas del Estallido Social, cuestiones que no eran nuevas, ya estaban en el ojo público, pero que brotaron con más fuerza con el Estallido. Además, hay muchas problemáticas que se han hecho más evidentes en el contexto de la pandemia. Desde que se inició esta crisis sanitaria ‒y ahora hablo a escala global‒, se ha hecho evidente la necesidad de un cambio urgente del modelo social, político y económico hegemónico que ha afectado gravemente al planeta y con ello a las especies que lo habitamos. Y, desde luego, con la pandemia se han evidenciado más las desigualdades sociales. Por lo tanto, se ha hecho más evidente la necesidad de un cambio de las dinámicas actuales: de las prácticas extractivistas, de los modelos de trabajo, de ciertas políticas sociales, de los aprendizajes, de las relaciones sociales…”

En suma, concluye, “ambos hitos (pandemia y estallido) han reposicionado en el debate público todas aquellas cuestiones que desde los feminismos ya se venían problematizando desde hace muchos años. Por lo tanto, han allanado el camino para incidir en la agenda feminista. Es un escenario propicio para interpelar por los cambios radicales que venimos exigiendo, para visibilizar las injusticias naturalizadas que hemos sufrido históricamente, para positivar nuestros derechos en la nueva Constitución y los derechos de todas las personas y pueblos que se han excluido del modelo patriarcal, colonial, clasista, racista, neoliberal… Sin duda, todo este escenario ‒en mi humilde opinión‒ representa una oportunidad”.

Manuela Badilla

A su vez, Manuela Badilla, doctora en Sociología de The New School for Social Research, indica: “Veo este 8M como una continuidad de un ciclo muy importante de movilizaciones en Chile, y en especial de movilizaciones feministas. Con la llegada, hace un año, de la pandemia a Chile, esta fecha es una oportunidad de retomar y reforzar demandas históricas que siguen siendo prioritarias para el país, y que no han dejado de estar en el centro de la contingencia nacional”.

Agrega la investigadora: “La violencia contra las mujeres y las disidencias y la desigualdad de género siguen siendo problemas graves y cotidianos, y este 8M es un evento que sitúa estos problemas en el centro de la agenda pública. Considerando el proceso constituyente, este 8M es, además, un momento para recordar colectivamente los gigantescos abusos que nuestra comunidad política ha sostenido a lo largo de la historia en contra de las mujeres y en especial las luchas feministas que han defendido a las mujeres de la violencia patriarcal y que han recuperado nuestro lugar en la vida pública”.

Dahiana Gamboa

Dahiana Gamboa, magíster en Derechos Humanos por la Universidad de Sussex, señala: “Tiendo a pensar que el Estallido Social marca un antes y un después en la historia chilena, una forma de hacer comunidad y de evaluar la política que no había estado presente, al menos de manera masiva, desde hace ya varias décadas. Nos dimos cuenta de que esta sociedad fragmentada que surge de la dictadura quizás no estaba tan fracturada como pensábamos, que quizás tendemos a pensar o a consensuar en que hay puntos que son indiscutibles respecto a lo que queremos como sociedad. Lo que se traduce básicamente en la demanda por una vida digna y en un repudio al abuso de poder, sea este económico, social, de clase, de género, etcétera”.

“Evidentemente, las condiciones contextuales resultan tremendamente desafiantes a la hora de hablar sobre acción política, sobre todo en términos de movilización. Sin embargo, las posibilidades de explorar la creatividad para manifestarnos ha sido un elemento clave del movimiento feminista. Desde ahí me gusta pensar que tanto mujeres como disidencias hemos buscado nuevas formas de exigir y demandar, ya que quizás las formas convencionales de protesta no han sido del todo satisfactorias. Espero que para este 8M las formas de manifestarse estén acompañadas de ese componente, por lo tanto prefiero mantenerme positiva ante no volver a perder territorios públicos que han sido reclamados gracias a la protesta feminista y a continuar poniendo en la discusión cuestiones claves para vida de mujeres y disidencias”.

8 de marzo, 2021

Unidad
Universidad de Valparaíso