Académicos e investigadores Ximena Faúndez y Pablo López-Silva expusieron como panelistas invitados en el Congreso Futuro
Los académicos de la Escuela de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso abordaron, respectivamente, los temas “Presentes y futuros vivibles: niñeces trans, reconocimiento y derechos humanos en Chile” y “Año del Cerebro: salud mental, educación, creatividad y consciencia en tiempos de cambio”.
Los doctores Ximena Faúndez y Pablo López-Silva, docentes e investigadores de la Escuela de Psicología de la Universidad de Valparaíso, expusieron en la segunda jornada del Congreso Futuro, el foro de divulgación de la ciencia y el conocimiento más grande de Latinoamérica cuya edición 2026 se está desarrollando, de manera simultánea, en Santiago, Valparaíso y el resto de las capitales regionales de nuestro país.
El encuentro se inició el pasado lunes 12 y se extenderá hasta el próximo sábado 17 de enero. Su convocatoria consideró, entre otros invitados, al Premio Nobel de Medicina Jack Szostak, y a más de un centenar de expertos nacionales y extranjeros en los ámbitos de la inteligencia artificial, la neurociencia, la biología sintética, la filosofía contemporánea, el cambio climático, los derechos humanos y la educación.
Su extenso programa incluye charlas, paneles, experiencias, actividades culturales y eventos paralelos que buscan conectar la ciencia, la tecnología y las humanidades con los grandes desafíos de nuestro tiempo.
Entre los invitados a intervenir este año en el Congreso Futuro figura la doctora en Psicología Ximena Faúndez, quien este martes 13 presentó la ponencia “Presentes y futuros vivibles: niñeces trans, reconocimiento y derechos humanos en Chile”, como parte del panel denominado Direcciones para un Futuro Digital que tuvo lugar en el Centro Cultural Ceina, en Santiago.
En la ocasión, la académica de la Escuela de Psicología dio cuenta de la importancia del acompañamiento a niños, niñas y adolescentes transgénero y, además, de los desafíos que nuestro país ha de enfrentar en este ámbito en los próximos años.
La docente inició su presentación agradeciendo a sus organizadores por haber reservado un espacio para analizar y reflexionar, con seriedad y evidencia, sobre este tema. Al respecto, planteó que resulta fundamental en los tiempos actuales poder estudiar, acceder a salud, crecer, enamorarse, trabajar y ser tratadas con dignidad, sin violencia ni humillación.
Reconocimiento social
Tomando en cuenta aspectos centrales de su libro "Niñeces trans" -que editó la Universidad de Valparaíso-, volumen que recoge voces de niñas, niños y adolescentes trans y sus familias a través de testimonios y dibujos, Ximena Faúndez situó históricamente el problema del reconocimiento de las personas con esa identidad, dando a entender que la diversidad sexo-genérica no es algo nuevo. “Lo que ha sido histórico es el desigual reconocimiento social e institucional de esta realidad”, sostuvo.
En ese sentido, la psicóloga dijo que hay vidas que se consideran legítimas y otras que quedan fuera, que se borran o se castigan, como resultado de una forma de pensar que impuso con fuerza un orden sexo-genérico binario y una sexualidad reducida a la reproducción.
“Ese proceso organizó instituciones, pero también persiguió y silenció otras formas de vivir el género y el cuerpo. Por eso, hablar hoy de niñeces trans también es hablar de historia, de poder y de derechos: quiénes cabemos en lo social y bajo qué condiciones”, reseñó la doctora Faúndez.
En línea con lo anterior, la académica e investigadora de la Escuela de Psicología de la UV precisó que el reconocimiento de la identidad no es un extra, sino un mínimo para el desarrollo integral y, por tanto, argumentó que cuando este no se da o falla no se daña una idea abstracta, sino la vida cotidiana, la salud mental, la permanencia escolar y la confianza en las instituciones.
“En el reconocimiento social, el primer sistema de protección es la familia. Cuando hay escucha, respeto y acompañamiento se construye una base de seguridad. Cuando no, la niñez queda mucho más expuesta al daño. Por eso la pregunta pública no es moralizante, es práctica: ¿Qué hacemos para que más familias tengan herramientas, redes y orientación?”, retrucó.
Acto seguido advirtió de la importancia de preocuparse de otro espacio decisivo, definido por la escuela y los pares como comunidad de pertenencia. "La evidencia muestra que los insultos y el bullying siguen siendo una realidad para estudiantes LGBTIQ+, y eso significa que el clima escolar no es un detalle: es un determinante del futuro. Por eso propongo una agenda concreta de 'escuela comprometida', con normas claras contra el bullying homofóbico y transfóbico, formación sostenida de toda la comunidad adulta, currículum inclusivo y protocolos simples de denuncia y acompañamiento, con respuestas consistentes".
La académica cerró su presentación formulando, a modo de propuesta, cinco compromisos concretos para que Chile avance en este tema: medir mejor para no diseñar políticas a ciegas, garantizar una implementación real en educación, fortalecer la salud con acceso oportuno, dispensar un trato digno y generar continuidad; apoyar a las familias con herramientas y redes, y asegurar protección efectiva frente a la violencia, sin fomentar la revictimización.
“El futuro de las niñeces trans no es un tema de nicho, sino un test de calidad democrática y de derechos humanos, porque en cómo tratamos a quienes son más vulnerables hoy se define quiénes seremos mañana”, concluyó Ximena Faúndez.
Encuentro sobre el cerebro
También tomó parte en la jornada de este martes del Congreso Futuro 2026 el profesor Pablo López-Silva, académico de la Escuela de Psicología e investigador asociado del Centro Interdisciplinario de Neurociencias (CINV) de la UV.
El docente y PhD por la Universidad de Manchester participó en el conversatorio “Año del Cerebro Chile 2026: salud mental, educación, creatividad y consciencia en tiempos de cambio”, que coorganizó la Sociedad Chilena de Neurociencia y que formó parte del programa de eventos paralelos del citado foro.
La actividad se realizó en el mismo Centro Cultural Ceina de Santiago y se enfocó en el análisis de los cambios sociales, culturales y tecnológicos que están impactando directamente en la salud mental, el aprendizaje y las formas de convivencia de la población chilena.
El profesor López-Silva expuso en un panel que dio cuenta de la importancia de fomentar la aplicación de un enfoque interdisciplinario que conecte la neurociencia desarrollada en Chile con los grandes desafíos contemporáneos en salud mental, educación, creatividad y consciencia, como una invitación a pensar el cerebro como base del bienestar individual y colectivo.
Al respecto, el académico de la Escuela de Psicología de la UV argumentó que en el ámbito de la salud mental predomina una comprensión excesivamente neurocéntrica, que tiende a privilegiar intervenciones centradas casi exclusivamente en el nivel neurobiológico, dejando en un segundo plano factores como las condiciones de vida, el trabajo, la educación, la desigualdad, los vínculos o el sentido de pertenencia.
En ese sentido, López-Silva sostuvo que se hace imperioso poder discutir críticamente qué entendemos que es el cerebro y qué esperamos de esas comprensiones derivadas de la manera en la que lo estudiamos.
“Ampliar nuestra mirada no implica restarle importancia al cerebro, sino tomárselo realmente en serio: entenderlo como parte de una red, de sistemas complejos que sostienen —y a veces dañan— nuestra vida mental. Si el Año del Cerebro logra abrir este debate y traducirlo en políticas que protejan y promuevan la salud mental desde una perspectiva más amplia, situada y humana, entonces no sólo estaremos celebrando al cerebro, sino también fortaleciendo nuestra capacidad colectiva de cuidar lo mental”, afirmó.

