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Mahia Saracostti: “Para mí es un honor formar parte del consejo académico de la Defensoría de la Niñez”

*“Creo que la política pública tiene que estar informada en la generación de conocimiento y en la investigación académica, científica y tecnológica que las universidades generamos”, afirma la profesora de la Escuela de Trabajo Social.

Como integrante del Consejo Académico de la Defensoría de la Niñez fue nombrada la semana pasada la profesora Mahia Saracostti Schwartzman, académica de la Escuela de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UV, directora de la Cátedra Unesco Niñez, Juventud, Educación y Sociedad.

—¿Qué importancia tiene su nombramiento en la Defensoría de la Niñez, tanto en lo personal como en lo profesional?

“Lo primero es decir que la gestión de la Defensoría de la Niñez supone que es asesorada por este Consejo, en el que hay representantes de la sociedad civil, de organizaciones de la sociedad civil, hay representantes de organizaciones de niños, niñas y adolescentes —que es algo que me parece muy interesante, porque supone que es un consejo intergeneracional— y representantes del mundo académico. Yo estoy ocupando un cupo como consejera en representación del mundo académico, y creo que en nuestra calidad de universidades, adquiere especial relevancia poder impulsar procesos de formación profesional inicial y continua con enfoque de derechos de la niñez y la adolescencia que no se limite al caso de la educación o de las ciencias sociales, que es lo más común, sino que de manera transversal en las distintas disciplinas que se cultivan en nuestras instituciones

”Entonces, creo que la posibilidad de participar en la Defensoría me va a entregar insumos para poder aportar en esa lógica, en que el aporte es bidireccional: desde las universidades a la Defensoría y desde la Defensoría a las universidades. Desde la Defensoría a la Universidad creo que hay un análisis que tenemos que hacer; respecto del aporte de la Universidad hacia la Defensoría, creo que es fundamental que podamos promover investigación científica pertinente y relevante que implique necesariamente el rol de sujeto activo de niños, niñas y adolescentes en la generación de conocimiento, en particular aquellos aspectos que afectan la viva de niños, niñas y adolescentes, facilitando además que la autoridad pública pueda tomar decisiones informadas y que realmente considere sus voces. Creo que ahí nosotros como universidades tenemos un gran aporte que hacer en lo que dice relación con la generación de conocimiento. La política pública tiene que estar informada en la generación de conocimiento y en la investigación académica, científica y tecnológica que nosotros como universidades generamos. Creo que ahí también podemos hacer un puente con el rol de la Defensoría”.

—¿Qué funciones le corresponden como consejera académica?

“Las funciones propias del Consejo al cual yo fui invitada son básicamente asesorar a la defensora en aquellas cuestiones de competencia de la Defensoría de la Niñez; recibir propuestas de la sociedad civil relacionadas con el ejercicio y el rol de la Defensoría de la Niñez; generar propuestas de intervención o de acción en la Defensoría, y canalizar las opiniones de la sociedad civil respecto al rol y a las atribuciones de la Defensoría de la Niñez. Si analizamos todas esas funciones, claramente desde el mundo universitario, y particularmente desde nuestra universidad, nosotros podemos entregar esa asesoría, podemos generar propuestas innovadoras, podemos hacer también de puente entre el mundo académico, desde las distintas disciplinas, hacia la Defensoría, y por tanto incidir en la toma de decisiones y asesorar a la defensora.

”Para mí es realmente un honor formar parte de este Consejo; creo que la Defensoría de la Niñez es una de las instituciones que hacen un trabajo muy destacable a nivel nacional, es una institución éticamente muy rigurosa. Personalmente, me encanta el trabajo que ha hecho la defensora, Patricia Muñoz; ella ha sido una mujer con un gran liderazgo y con mucha valentía, que ha puesto en el tapete de la discusión pública y ha visibilizado las necesidades y también la relevancia de promover los derechos de niños, niñas y adolescentes en las distintas esferas del mundo social y político de nuestro país. Así que creo que vamos a poder generar puentes entre las universidades —y particularmente la Universidad de Valparaíso—, poner a disposición de la Defensoría todo el bagaje cultural que tenemos como universidades, todo el conocimiento que generamos, como ya dije, no solamente desde el mundo de la educación o de las ciencias sociales, sino que también de la salud, de las ciencias jurídicas y transversal en las distintas disciplinas que se desarrollan en la Universidad. Ahí hay un puente importante de trabajo colaborativo”.

—¿Qué importancia tiene vincular la Cátedra Unesco Niñez, Juventud, Educación y Sociedad con el trabajo en la Defensoría?

“La Cátedra Unesco es un sello de calidad y de reconocimiento internacional que entrega Unesco desde París, que en este caso se lo entregó a tres universidades —Universidad de Valparaíso, Universidad de La Frontera y Universidad de Tarapacá—, y por supuesto uno va aunando esfuerzos de poder incidir, colaborar, entregar el conocimiento acumulado en estas temáticas.

”La niñez y la adolescencia son un momento ideal para investigar, para intervenir, para incidir en la vida de las personas, en el buen sentido de la palabra. Y eso es no sólo porque sea un período de especial vulnerabilidad, sino también porque es un espacio de oportunidades. Lo que sucede en la niñez y en la adolescencia no sólo impacta en el bienestar de esta población, sino que también en el progreso de la sociedad completa, de nuestro país completo. Si uno por ejemplo revisa lo que dicen los Objetivos de Desarrollo Sustentable, la ODS, debiéramos poner nuestra atención como Estado de Chile en la protección de nuestro planeta contra un futuro peligroso e incierto, y la garantía de propiciar vidas seguras, justas, saludables e íntegras para las generaciones futuras, y en eso, niños, niñas y adolescentes están en el corazón de esta visión, con sus derechos, con sus perspectivas, con sus aportes. Por eso, yo creo que el poder participar de una instancia nacional de tanta relevancia como la Defensoría de la Niñez, va a implicar que podamos aportar directamente en esta etapa vital de niños, niñas y adolescentes.

”Creo que el contexto actual, histórico y político, nos entrega la oportunidad de avanzar en algunos principios básicos que como país hasta el momento no hemos implementado. Por ejemplo, el reconocer a niños, niñas y adolescentes como sujetos titulares de derecho en todos los segmentos sociales, en todas las edades, en todos los territorios. Creo que además hay que reconocer y acompañar el principio de autonomía progresiva, esta idea de que niños, niñas y adolescentes puedan ir avanzando en consideración a su capacidad autónoma en el ejercicio de sus derechos, ciertamente siempre considerando su edad y su nivel de madurez; que el Estado es el garante principal de pleno respecto a los derechos de niños, niñas y adolescentes. Nosotros, como universidad estatal, somos parte de esta responsabilidad, que creemos que desde el mundo de las universidades también hemos avanzado, y en eso la Cátedra Unesco tiene un rol importante en considerar que las políticas públicas tienen que incluir o considerar una perspectiva integral, interseccional de todos los ámbitos de niños, niñas y adolescentes y sus familias; que tenemos que reconocer diversas infancias y adolescencias. Esas premisas básicas están en la Cátedra Unesco y yo espero poder aportarlas en la Defensoría de la Niñez.

”La Cátedra Unesco busca avanzar en la generación de conocimiento y también en incidencia pública a nivel nacional e internacional en los elementos que dicen relación con la intersección entre el bienestar integral de la niñez y la adolescencia con la promoción de trayectorias educativas positivas y diversas. Entonces, probablemente, yo voy a poder aportar desde ese espacio a las discusiones que se produzcan en la Defensoría. El espacio y el contexto de la educación escolar y preescolar es clave, allí se juega no sólo el derecho a la educación, sino que también todos los derechos que se consagran, por ejemplo, en la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez, que se ponen en ejercicio en el contexto escolar y en el contexto educativo”.

Mahia Saracostti es asistente social (Pontificia Universidad Católica de Chile), máster en Administración de Empresas (MBA, Pontificia Universidad Católica de Chile), PhD Social Welfare (City University of New York, USA).

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Universidad de Valparaíso